Los primeros años de la restauración democrática en Tucumán pusieron a prueba los nervios y las convicciones de conspicuos personajes del justicialismo y de la UCR..
En la arena legislativa se trabajó arduamente para modernizar el andamiaje institucional. Así se puso en marcha la discusión de la reforma de la Constitución de 1907, que se analizó en anteriores entregas del Baúl de Crono.
La Cámara de Diputados fue el motor de todo ese proceso, en una Legislatura bicameral.
El enojo peronista
Al gobernador de facto Mario Fattor le tocó concretar la transferencia del poder, Había sucedido a Antonio Merlo (recientemente fallecido en Buenos Aires).
La división de Tucumán en dos secciones electorales (Capital e Interior) enojó al peronismo, que entendió que se lo perjudicaba. Desde el Gobierno se negó esa intención, pero en el PJ prevalecía la creencia de que se quería ayudar a Vanguardia Federal (liderada por Celestino Gelsi). Después de las elecciones de octubre de 1983, con Fernando Riera en la gobernación, se potenció el espíritu revisionista de esa norma.
Afianzar una democracia constitucional de signo pluralista asomó como prioridad. El politólogo Carlos Floria distinguió entre cuestiones y problemas de la vida pública. Las cuestiones constituyen temas de discusión.
En ese orden de ideas, la sanción de una ley electoral más equitativa se planteó como una cuestión de jerarquía constitucional. La negociación entre los bloques legislativos debía resolver el problema de la coexistencia derivado de esa cuestión. Sin embargo, el reacomodamiento de los intereses lugareños al nuevo esquema suscitó quejas en el PJ y en la UCR. Espacio que se cedía, beneficiaba a un departamento en desmedro de otro, a la vez que potenciaba las internas en esos partidos.
Cumbre nocturna
En la comisión de Asuntos Constitucionales de Diputados se discutieron proyectos de reforma de la división electoral. Néstor Varela (PJ) abogaba por siete, mientras que los radicales Carlos Muiño y Alfredo Terraf impulsaban cuatro. Miguel Mibelli presidía ese grupo de trabajo legislativo. El nivel de los disensos alcanzó tal intensidad que se resintió la cooperación interbloques.
Sin embargo, los autores de las iniciativas.polémicas acercaron posturas. Un día antes de la votación, en Casa de Gobierno, Riera y Eduardo Posse Cuezzo -presidente del PJ- bendijeron junto a Félix Mothe -titular de la UCR- el acuerdo. Es un entendimiento político que hace honor a la democracia, dijo Mothe..El bipartidismo gozaba de excelente salud.
La sanción
Mibelli, al informar acerca del proyecto consensuado de 5 secciones electorales, aseguró que se consultó a 19 partidos, pero apuntó que sóloel PJ y la UCR pueden llenar las urnas. Várela, en tanto, afirmó que la ley no satisfacía los intereses de los partidosni de las poblaciones del interior.
Destroza la representación de las minorías, destacó el sureño Enrique Kaenel (PJ). Con tono crítico, Mario Courtade (UCR) aseveró que la propuesta era inconstitucionalporque no respetaba la representación departamental prevista en 1907.Diputados aprobó el esquema el 20 de noviembre de 1984, girándolo al Senado, que lo sancionó días después. Aunque no hubo discusión, Ramón Martínez (UCR) consignó que la ley no contemplaba la realidad política
El nuevo mapa
La sección 1 abarcaba la Capital: la II (Yerba Bueba, Lules, Famaillá y Monteros): la III (Cruz Alta, Leales, Sinoca y Graneros): la IV(Chicligasta, Río Chico, Alberdi y La Cocha); y la V (Tafí Viejo, Burruyacu, Trancas y Tafí del Valle). Fue un acuerdo transitorio bipartidista. Diputados y el Senado se renovaron con esta ley en la elección de noviembre de 1985.